
Del campo a la ruina
La crisis económica y la sequía entre otros problemas aumentan la tensión de este sector; ingenieros, trabajadores de la tierra, estudiantes y agricultores admiten verse ahogados con tal situación por la baja rentabilidad de este trabajo
La agricultura está en peligro, afirma la Agencia Europea del Medio Ambiente. El Covid-19 ha provocado la subida de precios en casi todos los productos y el sector agrícola no ha sido una excepción. Según los datos del Ministerio de Agricultura; el gas natural, elemento básico para la fabricación de fertilizantes sintéticos, ha subido un 110%.
La inflación en el campo es una realidad evidente que afecta tanto a las grandes empresas como a los clientes y además, es notable el incremento en los costes energéticos y en los combustibles.
Sin embargo, tras la Guerra de Ucrania todo ha empeorado, los precios de las materias primas no dejan de aumentar ni tampoco los cereales, lo que ha provocado que muchos agricultores no obtengan apenas ingresos.
Una de las soluciones que han encontrado ha sido la de apostar por cultivos considerados de alto valor para buscar la autosuficiencia.
El pistacho, el olivar o el nogal son ejemplos de estos cultivos con vistas al futuro.

Así nos cuenta esta realidad Manuel Díez, agricultor veterano desde hace 40 años cuenta su experiencia y alerta de la grave situación
Según los datos del INE, es un hecho asegurar que cada vez más personas abandonan la agricultura en España. En el año 2009, había un total de 929.694 personas que trabajaban en el campo, en cambio, en el 2020 (fecha de la última publicación), el número se reduce hasta los 914.871.
Casi 15.000 personas han abandonado el sector agrícola, unos por fallecimiento, otros por jubilación y otros, simplemente porque no conseguían los ingresos necesarios. Todavía la cifra es más alarmante para los ciudadanos de Castilla y León, de esas 15.000 personas, la mitad eran agricultores en la zona castellana.


Pablo Iglesias, el día a día de una familia agrícola
Lucía Gallego, natural de Cerecinos de Campos y estudiante de Ingeniería Agrícola en la USAL, relata sus vivencias como principiante en el sector
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Jesús Manuel Palacín, coordinador general de la Unión de Campesinos de Castilla y León
La guerra entre Ucrania y Rusia también ha afectado a este sector subiendo los combustibles del Gasóleo tipo A, de la gasolina y del Gasóleo tipo B, más comúnmente conocido como el gasoil agrícola, se ha incrementado en un 120%. Todo esto, en números se transforma en una subida de más de 30 céntimos el litro, pasando de rondar en 2021 un 1'1€, a superar a finales del 2022 el 1'5€/litro.
En este ámbito, la ayuda gubernamental ha sido insignificante, ya que en los mejores casos descuentan hasta 0'30€/litro, pero ha subido más de lo que se descuenta, lo que hace que se incrementen los costes en el trabajo agrícola.


Movilizar un tractor en plena campaña agrícola suponía alrededor de 2000€ en combustible, hoy en día, supera los 3000€ y en los peores casos roza los 4000€.
A día de hoy trabajar en el campo supone casi un lujo. La subida de combustibles y la subida de elementos básicos como el grano, la semilla, los abonos o de los fertilizantes supone un gasto extra que pocos agricultores se pueden permitir.
Además, hay que recordar que los beneficios finales en la cosecha son mínimos e incluso suponen algunas pérdidas.
Cristina Deza expone los problemas del sector agrario y asegura que "producir cuesta más dinero"
Los agricultores disponen de una ayuda económica conocida como la PAC (política agraria común) destinada al desarrollo, apoyo y mejora de la agricultura.
Es cierto que la cuantía que reciben es bastante elevada ya que se puede cobrar desde 60 hasta 1400€ por hectárea que el agricultor posea, pero para esto hay que solicitarla a través de las oficinas comarcales agrarias o bien a través del catastro y para todo ello deben cumplir una serie de requisitos.
El problema surge en la actualidad, en 2022, ya que como hemos dicho, es una ayuda muy suculenta y más para la grave crisis de precios que está sufriendo este sector.
Desde el año pasado (2021) se preveía una reducción de estas ayudas del 2% o superior por lo que a la mayoría de contribuyentes que recibían estas ayudas les supone perder una gran parte de sus ingresos anuales o en los peores casos, y a quien menos cuantía les concedían, perder en su totalidad esta subvención.
Una vez más el campo sigue perdiendo y no hay perspectivas de que la situación vaya a dar tregua en los próximos meses.











